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martes, 19 de junio de 2012

Sendero Epina-La Meseta-Vallehermoso (Por el lomo Pelado)


El trazado del camino realizado se recoge en color verde
Escalera que enlaza el camino con la pista de La Meseta.
Lugar de comienzo del sendero.
Pino anillado para su erradicación
En el primer tramo del camino


























Esta vez nos decidimos por un sendero lineal. Para ello precisamos dejar un coche en los aparcamientos del Bar de Epina. El comienzo del sendero no es fácil de localizar, está en la carretera general a Vale Gran Rey, a mano izquierda, unos veinte metros más adelante de la pista que baja a Los Chorros. En el Taller de Empleo “Conservación y restauración del medio natural de La Gomera” arreglaron este primer tramo de nuestro sendero y quedó, en verdad, en muy buen estado. Recorremos una senda mullida de hojas a la sombra de hayas, grandes brezos y laureles. De vez en cuando algún claro permite la entrada algún pequeño hilo de luz que a esa hora de la mañana convertía el bosque en escenario de leyenda, de magia. Ya he dicho que este tramo se me parece mucho a los ambientes de la película “El señor de los anillos” porque los troncos son retorcidos, la luz parece filtrada y los colores predominantes son ocres y verdes oscuros. Aparecen eucaliptos anillados ya desmoronados o en proceso de secarse. Es de lamentar que hasta aquí han llegado también las ovejas asilvestradas provocando “arrastraderos” y deterioro en los escalones.
Pista de La Meseta
Fuimos a dar a la a la pista de La Meseta (A unos 300 metros de su inicio) por unos escalones recientemente construidos y empezamos a recorrerla. Contando a Fisco, el perro éramos cinco pero rara vez caminábamos en grupo. Uno quería ritmo de footing, el otro sacar fotos, el tercero quería ver las plantas florecidas y el fisco tenía ganas de retozar de atrás a adelante. En fín, íbamos al grito limpio en aquel majestuoso paisaje, anunciando ésta o aquella planta o destacando el mejor lugar para la foto.
Me imagino que muchos de los lectores conocen ya las virtudes del bosque de La Meseta, no obstante me voy a atrever con algunas pinceladas resumidas de la web municipal. Desde la pista existen fabulosas vistas sobre Vallehermoso y su cuenca. Destacan ejemplares de haya (Myrica Faya), Aceviño (Ilex Canariensis). En el barranco de la Piedra Encantada donde de siempre ha corrido un hilo de agua, hay una bien conservada formación de laurisilva con numerosos tiles (Ocotea Foetens) conviviendo con helechos gigantes. Otras de las plantas que nos encontramos por el camino son el barbusano (Apollonias barbujana), el viñátigo (Persea indica), el laurel (Laurus azorica) el peralillo (Maytenus canariensis) o la Estrellladera(Gesnouinia arborea) una planta ancestral que carece de sustancias urticantes en sus hojas.
Cruce de caminos (Los Loros, Los Chapines, carretera dorsal) finalizando la pista de La Meseta
Para el senderista que vaya con algo más de tiempo le recomiendo entrar en el Barranco de la Piedra Encantada, una enorme roca alrededor de la cual pululan centenares de altos tiles (algunos de cerca de treinta metros). Su presencia denota que estamos en un lugar húmedo y con muy buenas condiciones ambientales.
LLegamos hasta casi el final de la pista de La Meseta, a una encrucijada de caminos. Allí nos tenemos que decidir entre subir al Garajonay a la altura del Jardín de Los Creces, continuar hasta Los Loros, bajar a Los Chapines o lo que finalmente hicimos bajar hasta la Calle El Helecho, curioso nombre que define un barrio rural que se dispone linealmente entre algo más arriba de la Presa de La Encantadora hasta El Carmen. Bajamos por un sendero en perfectas condiciones ya que su remozado es muy reciente, tal es así que todavía no se han colocado las señales. En la bajada se disponen claros que nos permiten disfrutar de panorámicas de los Barrios de Banda Las Rosas, Macayo o Ambrosio. Pasamos por un lateral de la finca de frutales del siempre recordado Chano Arzola y por la viña que antiguamente tenían  “Los Rizo” que ahora atiende Juan José el de Vidalia y de la que tan buen vino sale, y lo digo por propio conocimiento. Accedemos a la carretera asfaltada que conduce a Los Loros y giramos a la izquierda y a escasos metros nos encontramos con un grupo de palmas de guarapera. Son frondosas y el hecho de que estén próximas entre sí y de que su altura sea similar permite que se hayan dispuesto varias escaleras en su copa de manera que la persona que esté curando la palma pueda pasar de un cogollo a otro sin tocar el suelo. Ingenioso pero con cierto riesgo.

Vista de la cuenca de Vallehermoso tomada en la bajada  hacia  La Presa de La Encantadora.
Bajando hacia la Presa de La Encantadora
Vista de La Banda de Las Rosas
Vista de Macayo.
Tramo de sendero que bordea la  Banda de viña de Los Rizo.
LLegamos a la Presa de La Encantadora y la bordeamos por una pista que conduce a Ambrosio, sin embargo no tomamos ese desvío, y continuamos hacia el Lomo Pelado para afrontar este último tramo del recorrido. Ascendemos dejando atrás una cañada con pequeñas terrazas cultivadas. El sendero está en muy buenas condiciones porque, al igual que el tramo anterior, es parte del rescate del GR 131 que se está ejecutando en la actualidad. Hace sol, bebemos agua y nos comimos un pedazo de chocolate. Pepe, entre sudores y deseando llegar, bromea gritando que es el pedazo de chocolate que más amargo le ha sabido en los últimos tiempos. Al llegar a la colina del Lomo Pelado, divisamos en una vertiente buena parte Los Chapines y Banda de Las Rosas y mirando hacia la otra nos deleitamos con el Barrio de Garabato. Ya el resto es bajada, divisamos ya La Fortaleza y el pueblo, vemos recortar las distancias y aumentamos la euforia. Hasta tal punto que Domingo, el vecino de mi cuñado, se dejó olvidado el bastón en el último lugar donde había bebido agua. Pensaba retroceder pero le convencimos de que era algo tarde y prometimos pelarle y dejarle secar una caña que era el bastón más ligero y manejable que existía. Le echó un vistazo a la caña que llevaba Elena y medio que se convenció, pero resignado y algo melodramático recordó el tiempo que llevaba con su palo y dijo que le deseaba la mejor de las suertes a quien encontrase su bastón.
Escaleras que conecta palmeras  de copa en copa para evitar  treparlas. Rosa de Las Piedras.
Pasamos por la finca de árboles tropicales y suptropicales de los amigos Rainer y Aino y finalizamos nuestro recorrido enlazando con La Fortaleza y con los cultivos de flores de Triana.

Recogí mi coche y acompañé a Pepe a recoger el suyo que había dejado en Epina al comienzo del sendero. Habían pasado unas cuatro horas de salud, entretenimiento y satisfacción.

En el Lomo Pelado.

Vista de Garabato desde el Lomo Pelado

Bajando hacia Vallehermoso

Finca de Aino y Rainer.

Terrenos dedicados a floricultura en Morera. 

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